sábado, 20 de octubre de 2007

El mundo perdido por la televisión

En un soleado y agradable día de campo, un pastor apasentaba su rebaño, las ovejas comían pasto fresco mientras su pastor tocaba una dulce melodía en flauta, todo era calma y tranquilidad hasta que de pronto apareció un señor muy extraño con un aparato moderno que parecía entretenido y llamaba mucho la atención.

Pasaron las horas y el pastor poco a poco fue olvidando su música y prestó más atención al aparato que le brindaba diversión ya que podía ver el fútbol.

Las ovejas mansas siguieron el actuar de su guía, por lo que no siguieron comiendo ni saltando por las lomas, sólo siguieron al lado de su pastor descarriado, consumiendo lo que la televisión les ofrecía, es así como poco a poco el pastor y las ovejas se perdieron por completo...quedando la flauta tirada en el campo y entre la hierba se confundió con los juncos y nunca más el pastor volvió a preocuparse por las ovejas y juntos quedarón atrapados por atracción incontenible de la televisión.

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